La foto del día

En realidad, son dos. Con el número uno, obsérvense los kekos que están a punto de salir del tren, y cómo uno de ellos les recuerda que deben “mind the gap”.
Con el número dos, la portada de una de las múltiples revistas de uñas que hay por aquí. Sí, hay revistas sobre “nail art”.
Bueno, ya estamos a dos días del año nuevo chino, que aquí es lo que de verdad se festeja, ya ha venido la vecina a traernos unos dulces típicos, y ya está todo preparado para el desfile, los fuegos artificiales, y para el coñazo (que eso es igual en todo el mundo) de pasarse cuatro días seguidos de comidas y cenas familiares.
Como consideramos nuestra obligación el ilustrar a los sufridos lectores con algunos destellos de lo que pasa por éstas, las lejanas y exóticas tierras de oriente, aquí les paso unos cuantos posts de hace dos años, para los interesados en conocer las pintorescas costumbres locales.
Año nuevo I (30/01/08)
Año nuevo II (04/02/08)
Año nuevo III (04/02/08)
Año nuevo IV (05/02/08)
Año nuevo V (05/02/08)
Año nuevo VI (07/02/08)
Otro más (22/01/09)
Que no sea porque no hayamos dado la paliza lo suficiente.
Resumiendo, que el domingo es el primer día del Año del Tigre. En un sitio donde la cursilería se masca, a nadie se le ha pasado por alto la coincidencia de San Valentín con Año Nuevo. Vamos, que se nos sale el almíbar por las orejas.
Les dejo, no obstante, con un par de tigres cutes, y con el aviso de lo que viene. ¡Rebajas en las zapaterías! EE y su tarjeta están ya haciendo estiramientos…

EE añadiendo cuteness a cualquier escena.

Cute tiger.



Por cierto, vean el cartel anunciando las rebajas:

¿Un cuatro? Pues sí. Como puede verse en la versión inglesa, eso significa un 60% de descuento. Y es que las ofertas se miden así, dando el número de partes, suponiendo que 10 partes hacen el total, del precio del artículo rebajado. Traducido: un 8 significa 20% de descuento, un 7 es un 30% de descuento, y así…
Pues ya está. Kung hei fat choi,
Aquí va la tercera de las fotos que no deberían ver nunca la luz. Me ahorro los detalles escabrosos, y sólo diré, por aquello de ponerla en contexto, que está hecha en Ta Prohm, uno de los templos de Angkor, en Camboya.

Porque no hay nada mejor para empezar un lunes que repasarse las fotos de Camboya…
Vivir en los Nuevos Territorios tiene una (y sólo una) ventaja: como los habitantes de esta zona estamos todos asilvestrados, es muy normal ver a diario cosas de las que sólo se ven en China, y nunca en la zona civilizada de Hong Kong.

Es muy habitual en Indochina, pero especialmente en China, el colgar la ropa en la calle. La ropa se puede colgar de una farola, de una señal, de los cables de la luz y del teléfono, de un cordel que se tire entre dos árboles… pillan la idea. Lo importante es que es lo más normal ver las vergüenzas de todo el mundo expuestas y al alcance de la mano.
Esto en Hong Kong no pasa. Es cierto que secar la ropa es un problema de ingeniería que requiere lo mejor de nuestras inventivas, pero aún así lo resolvemos con dignidad. Menos en los Nuevos Territorios, claro.
Aquí, en cuanto sale un rayo de sol, y a veces sin que salga, como puede verse en la foto, hay tortas para colgar la ropa en verjas, vallas, pasamanos de puentes y pasarelas… algo que está prohibido, of course, pero que con el habitual saber hacer lo que les sale del que hacen gala nuestros convecinos es el pan de cada día.
En la foto no se aprecia, pero un par de metros a la izquierda de la sábana, según se mira, está el cartel de “prohibido colgar la ropa, multa de 1500 HKD”, y un poco más allá el de “prohibido aparcar bicicletas en la valla”. La bicicleta aparcada está al lado opuesto, es decir a la derecha del pijama.
El terreno que cierra la valla, el verdín para entendernos, es tierra del Gobierno, así que tampoco faltan los carteles de “No trespassing”. Los vecinos la usan para plantar algún tipo de planta medicinal y para paseos varios.
Por cierto, no todo es ropa. Hay días que también hay carne, verdura, pescado…
En el parque, mirando al mar (soñé), leyendo en el Kindle y chupeteando el wifi gratis del Gobierno.
No hace tanto, esto era una de esas cosas que se iban a poder hacer…

El 2009 de su seguro servidor no ha sido, desde un punto de vista fotográfico, un año muy activo. No obstante, sí que hay unas cuantas fotos que me gustaría, la mayoría de ellas por motivos más sentimentales que de estricta calidad, reunir en un “mis preferidas del 2009″.
Empezamos en Hong Kong:
Nos vamos a Taipei:
Pasando, claro, por el aeropuerto:
Volvemos a Hong Kong.
Ahora, un poco de Camboya:
Pekín:
Más Hong Kong:
Y terminamos en Tokyo:
Veremos qué da de sí el 2010…
Cartel de la campaña, que de vez en cuando se relanza, para promover el uso responsable de internet.
La cosa no va de descargas, sino más bien de educar a los púberes, haciéndoles ver la necesidad de a) contrastar la información que obtienen de internet, b) llevar un “estilo de vida sano” aunque sea en el mundo virtual, c) enseñar a los mismos púberes a desconfiar de lo que parezca demasiado barato.
Del punto a) pasamos. Al b) conviene hacer una referencia especial. Como estamos a finales de semestre, la tasa de suicidios se dispara, por lo que la campaña “no te suicides, la vida no es tan chunga” abarca casi todos los frentes. En el caso digital, se trata de intentar que los tiernos vastaguitos/as no se pasen el día en foros en los que se promueve el suicido.
El c) también tiene su miga. Y es que aparentemente, hay que explicarle a la gente que un bolso de Gucci a una décima parte del precio de un bolso de Gucci, no es un bolso de Gucci. ¿Obvio? Aparentemente no tanto…
Del cartel en sí, nótese el uso de un MacBook, que para eso somos muy nuestros, así como el efecto dramático de esa antigüalla llamada “cable de red”. Ya puestos, nótese también, cómo pese a ser una campaña institucional, se les ha olvidado la versión en inglés de la web, cosa por una parte de lo más comprensible, y por otra, de lo más normal últimamente. Risa de bilingüismo…
Primera vez (bueno, segunda, pero la primera no me apeteció sacar las manos de los bolsos para hacer la foto) que veo esto: cajero automático con pantalla táctil. Que lo mismo no es noticia para nadie…

Cool-factor por las nubes. Sin embargo, quedarse un minuto delante del cajero observando, sirve para constatar el pánico que le tenemos los seres humanos a la más mínima modificación en la interfaz de aquello que estamos acostumbrados a usar, por un lado, y por otro, que el paradigma de la pantalla táctil no funciona para muchísima gente. Hay quien se pierde sin botones, y punto pelota.
Por cierto, en el caso concreto de estos cajeros, no sólo se han eliminado botones físicos, sino que se ha cambiado por completo el número y ubicación de las opciones disponibles.
Total, que el cajero táctil ha terminado siendo el que menos cola tiene. Lo que le hace más atractivo aún…